Lo Que Le Viene a Petro

Andrés Izarra
5 min readJun 26, 2022

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La guerra comunicacional contra Petro se avecina recia

Una de las primeras lecciones que se aprenden al llegar al gobierno, es que “no es lo mismo pedir agua que dar agua”. Para “dar agua”, es decir, para poder gobernar, no basta con ganar una elección: hace falta conquistar el poder.

Julio Anguita decía que el poder era la suma del capital y el gobierno a su servicio. Cuando el capital pierde el gobierno, nos enseña la experiencia, arremete con todo para recuperarlo, porque solo así se garantiza su reproducción.

Como el espacio público es la arena de las luchas democráticas, es en el pulso diario de la palabra y la escenificación política donde se van construyendo los consensos que permiten avanzar la agenda de cambios.

Pero tanto sobre la agenda como sobre la calidad del discurso que fluye en el espacio público, influyen determinantemente las operaciones mediáticas del espacio radioeléctrico y la internet, las más eficientes en cuanto a distribución y velocidad de nuestro tiempo. Son ellas son las grandes moldeadoras del espacio público hoy día.

Por eso, no es casual lo que intuyen los colombianos que les viene:

https://twitter.com/LiliMuVe/status/1539662382598787072

Petro también lo sabe, curtido como está por el fuego mediático que le apunta con especial intensidad desde que se posicionó como un líder nacional al ganar la alcaldía de Bogotá.

Pero una cosa es comunicar en el espacio público desde la plaza política, y otra muy distinta hacerlo desde la institucionalidad del gobierno. El peso que acarrea la acción comunicativa gubernamental obliga necesariamente a un desarrollo más elaborado y abarcador. Una cosa es Petro, o Francia, como comunicadores y otra muy distinta el Pacto Histórico comunicando desde el gobierno para avanzar las políticas del cambio que reclama Colombia. En especial en el contexto de odio y resentimiento que durante tanto tiempo la mediática privada ha sembrado en Colombia.

EL MENSAJE NO BASTA

El golpe de Estado en Venezuela del 2002, en sus dos momentos de abril y diciembre, fue promovido, estructurado y adelantado desde los medios privados. La experiencia le hizo entender a Chávez los límites de su voluntarismo: si bien para ganar la elección le bastó su discurso, para conquistar el poder hacía falta, como bien lo señala Lakoff en su libro del Elefante, un sistema comunicativo.

En el gobierno venezolano, a pesar de los “yerros” comunicacionales con los que contábamos, nos encontramos frecuentemente en una situación de desventaja en la pugna comunicacional. Especialmente para las exigencias de Chávez, que demandaba que nuestro mensaje “empapara”, es decir, que alcanzara su máxima capacidad de difusión y reproducción para evitar ser disminuido, malinterpretado, falseado, ignorado o tergiversado, como frecuentemente ocurría, al pasar por el tamiz de la mediática privada oposicionista que hegemonizaba las audiencias.

No era solo que los “yerros” bajo nuestro control no fueran suficientemente eficientes, o que la “superestructura cultural” favorecía a los códigos que precisamente la revolución buscaba transformar; sino que adolecíamos de una instancia política de coordinación para el diseño y despliegue comunicacional de la política.

No fue sino hasta bien entrado el segundo gobierno de Chávez, con la activación de las vicepresidencias de gobierno, cuando comenzó un efectivo proceso para la acción comunicativa del gobierno como un todo; no solo en cuanto a la gestión, sino a toda la acción política que abarcaba la revolución.

SISTEMA COMUNICATIVO

El sistema comunicativo que alcanzamos, logró desplegar articuladamente la vocería de gobierno a sus varios niveles y de forma escalonada a lo largo del ciclo comunicativo para renovar y avanzar continuamente el mensaje. Esta planificación obedecía al análisis político-comunicacional sobre la coyuntura, así como a las acciones políticas y de gestión que se discutían en el seno de la VP Política. Gracias a esta articulación, lográbamos anticiparnos a las acciones de la oposición y fácilmente articular respuestas a sus ataques.

El sistema engranaba los ciclos del análisis situacional, la selección y despliegue de los voceros del mensaje (incluyendosus líneas de discurso), los canales para su distribución y la medición en tiempo real de su impacto. Contemplaba no solo el despliegue articulado de las vocerías en las distintas escenas mediáticas, sino además un acompañamiento publicitario a los efectos de reposicionar el mensaje en sus claves. Cada plan se dividía en tres momentos: el previo, el durante y el después de la acción político-comunicativa.

Producto de estas coordinaciones, se elaboraba un “plan de fuego”, como le bautizó Chávez: un documento diario del ministerio de Información que orientaba nuestros esfuerzos político-comunicacionales en la disputa por los temas de la agenda pública. Acompañaba a este documento, un análisis diario con recomendaciones para la acción y respuesta política del presidente u otros voceros públicos; así como las mediciones de encuestas flash que se hacían durante el ciclo informativo para medir el impacto de eventos y anuncios presidenciales o iniciativas de políticas públicas.

No era solo que Chávez era un gran comunicador, sino que contaba con un equipo político comunicacional, un sistema y unas capacidades técnicas de producción que posibilitaban que su mensaje “empapara”.

Este sistema, además, contaba con enormes capacidades técnicas para la producción mediática que requería el presidente en su proceso de “interpelación popular permanente”, en donde su programa “Aló, Presidente” ocupaba un eslabón principal.

Es necesario aclarar que este esfuerzo por convencer, se adelantaba como producto de las dinámicas de un Estado democrático. La deriva autoritaria que el madurismo le ha dado al proceso político en Venezuela sustituyó la fuerza de convencer por convencer a la fuerza.

LO QUE LE TOCA A PETRO

Como señalé arriba, los colombianos intuyen que se viene una brutal disputa en el espacio público si efectivamente, como pareciera, el nuevo gobierno se aplica en avanzar las políticas de cambio que demanda el país.

El nuevo gobierno debe ante anticiparse desde ya y comenzar por articular un gabinete político comunicacional sobre una metodología de conciencia situacional, articulación y despliegue multicanal del mensaje público. Lograr esa unidad de propósito en la comunicación bajo una clara orientación política, será una de las acciones mas efectivas que el nuevo gobierno pueda alcanzar en pos de la conquista del poder y la preservación del movimiento popular que los ha llevado a la presidencia y que tantas esperanzas ha levantado en todo el continente.

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Andrés Izarra
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Written by Andrés Izarra

Periodista venezolano desterrado por el madurismo. Ex-ministro de Información del presidente Chávez. Escribo sobre política y comunicaciones estratégicas

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